Louis Kuhne

Nació en Lossen (Alemania) el 14 de marzo de 1835. Tenía una predisposición a los trastornos digestivos y acudió a la consulta de los médicos más afamados de la época, que no lograron ayudarle, sino todo lo contrario. Su situación era desesperada ya que su padre había fallecido joven a causa de un cáncer de estomago, su madre también falleció muy joven y también sus hijos fallecieron, aún acudiendo a los mejores médicos y con las mejores medicinas. El estado de salud de Louis fue empeorando hasta que se manifestó el mismo cáncer que sufrió su padre, en el estomago, con los pulmones parcialmente afectados. Entonces oyó hablar del método natural de curar y acudió a una reunión donde le recomendaron una vida en armonía con la naturaleza. Kuhne comenzó el tratamiento, empleó las duchas, los baños de agua fría y la mayor parte de las prácticas del sistema de Kneipp, con las que obtuvo el alivio de sus dolencias a través de un método sencillo y natural, volviendo a tener ganas de vivir. Durante años se dedicó a estudiar y a profundizar sobre estos métodos de tratamiento naturista y sobre la hidroterapia, pero fue más lejos y perfeccionó estos sistemas (naturista e hidroterapia) a través de la aplicación de su teoría sobre el movimiento y la erradicación de las sustancias extrañas en el cuerpo y el origen común de todas las enfermedades, al que llamó: “Nueva ciencia de curar” (publicada por esta Editorial ELA). De esta forma, creó un sanatorio en Leipzing, donde en poco tiempo alcanzó un gran prestigio y las personalidades de la época y miles de enfermos acudían a recibir tratamiento y recuperaron su salud. Pero también surgieron detractores que le consideraron como un charlatán sin fundamento, llegando a ser llevado a juicio. Tras la sentencia que reconocía la honestidad de sus procedimientos, una gran cantidad de gente lo llevaron en andas hasta su casa. Allí se acostó y se durmió profundamente sin volver a despertar, muriendo ese mismo día, a los 66 años.